Propuesta a los candidatos presidenciales para un tratamiento integral y contextualizado de la violencia en las ciudades del país.

Esta es nuestra propuesta de un tratamiento integral y contextualizado de la violencia en los territorios.

Rechazamos el discurso de miedo y militarista de algunos candidatos. Entendemos que la fuerza es necesaria para mantener el orden público. Sin embargo, la fuerza con violencia, que es lo que hemos tenido en estos últimos años, ha probado no llevar a mejoras en términos de seguridad.

Protección a personas y poblaciones en riesgo:  Los gobiernos locales deben ser efectivos en prevenir los homicidios y proteger las personas en peligro de ser asesinadas. Escuchar y atender las denuncias de manera oportuna, delimitar protocolos y rutas de atención y extracción de los barrios, trabajar en recuperar la confianza ciudadana en las instituciones civiles y públicas. También, saber identificar los lugares de miedo de cada barrio y trabajar para recuperarlos.

Estrategias micro-territoriales de protección: las autoridades locales y la fuerza pública deben ser capaces de entender el contexto específico de cada barrio o territorio: los lugares de miedo, las plazas de microtráfico, rutas, fronteras invisibles y espacio público de socialización de los jóvenes. Este conocimiento deben aplicarlo para proteger a los pobladores, incluyendo lo jóvenes, a través de presencia institucional, no solo policial, y poder así llevar a cabo una recuperación efectiva del espacio público. La presencia institucional no solo debe ser reactiva sino preventiva.

Recuperación Del Tejido Social: Promover nuevos espacios de reunión, fortalecer procesos culturales, la apropiación del territorio y mejorar la convivencia es fundamental para recuperar el tejido social que se ha visto perjudicado por la violencia, el homicidio y el miedo. Esto es importante para quitarle la base social a actores criminales.

Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes con enfoque de inclusión social: en la normativa, el Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes cuenta con un enfoque de resocialización. Sin embargo, en la práctica, el funcionamiento del sistema cuenta con algunas malas prácticas que han hecho que se parezca más al enfoque punitivo muchas veces generando un impacto negativo en la vida de los jóvenes y en algunos casos llegando hasta el punto de acercarlos más a la carrera delictiva.

Disminución de la brecha económica: el inicio de las carreras delictivas tiene una estrecha relación con la desigualdad económica. La falta de oportunidades económicas hace ver la carrera criminal como un camino expreso a cumplir metas en la vida.  La inclusión de los jóvenes y los sectores más vulnerables en el mercado laboral formal y el trabajo por devolverle el derecho a la ciudad a los jóvenes va a aportar a la reducción de los homicidios en los territorios del país.

Segundas Oportunidades a los jóvenes: en los territorios más vulnerables, los jóvenes pueden terminar involucrados en dinámicas criminales, muchas veces por utilización. Estas situaciones los llevan a cometer delitos, que junto a la inexperiencia, el deseo de dinero y reconocimiento los convierte en jóvenes “infractores”. El Sistema de Responsabilidad Penal para adolescentes debe ser capaz de recibir estos casos y bajo un enfoque de inclusión social, no solo en la normativa sino en la aplicación, restituir derechos y darle una segunda oportunidad a los jóvenes.

Oferta Cultural Atractiva para recuperar la socialización de los jóvenes: las dinámicas de los actores armados en los barrios han atravesado de manera profunda el proceso de socialización de los jóvenes. Los pocos espacios físicos de socialización de los barrios coinciden con los lugares de miedo y de operación de las estructuras criminales. Traer oferta cultural y espacios de reunión que realmente les interese a los jóvenes en horarios estratégicos (noches, madrugadas) puede promover nuevas formas de habitar el espacio y nuevas ritualidades de socialización que no pongan en riesgo.

Recuperación efectiva del espacio público: La recuperación del espacio público y la promoción de nuevas formas de habitarlo son fundamentales para mejorar la situación en los barrios de periferia. Estas nuevas formas deben incluir la promoción cultural para jóvenes y nuevos espacios de encuentro comunitario y socialización para los habitantes.

Alertas tempranas en caso de riesgo: el gobierno debe fortalecer el sistema de alertas tempranas de instituciones como la defensoría y desplegar otras entidades para que sean capaces de prever cuando una población está en riesgo. Tener protocolos claros de extracción del territorio a personas en riesgo y de acompañamiento y protección a estos.

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