Sesión 5

Mientras se reparte el abono, el profesor va eligiendo una lectura para un ausente y luego se hace la reflexión sobre que el ocultamiento o muerte puede esconder de nuevo la vida en una semilla.

Insistir en la vida es una persistencia amorosa para que en el caso del homicidio el miedo no nos gane. La resistencia para el homicidio es lograr que esa persona ausente signifique vida, sea recordado vivo.

Se comienza una reflexión sobre lo conectados que estamos, mirando a cuántas personas estamos del alcalde, el presidente o un músico famosos de la siguiente forma:

¿Cuántas personas se necesitan para que ustedes puedan influenciar al alcalde de Medellín o para que un músico famoso mencione su nombre en un concierto?

¿Alguien acá conoce una persona que trabaje en el gobierno o que haya organizado espectáculos? Luego empezamos a especular a quién es probable que conozca esa persona y a la vez esta y contamos el número de personas.

Estamos todos conectados para lo bueno y lo malo. Es como si fuera hilos o cuerdas musicales, entonces hacemos algo y esa vibración puede llegar muy lejos para impedir que siga habiendo violencia -a través de una madre o una novia- y también para consolar y curar.

Se empieza a explicar con cuidado la tarea:

Por parejas lideradas por todos o parte de los que no tenían una persona para dedicar la planta, se va a elegir un vecino, un amigo o familiar que no sea del salón para regalarle la planta. Lo primero que se debe hacer es entrevistar a la persona pidiéndole que quiere que le cuente cosas bonitas y momentos felices con esa persona asesinada. Esa entrevista se puede hacer tomando nota o con el celular según como se sienta cómoda la persona.

Luego a los días se llega con la sorpresa de la planta y se le explica que ese es un homenaje a la vida de esa persona y una forma de que la memoria de esa persona permanezca viva.

 

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