Alcaldías Instinto de Vida desde Casa de las Estrategias

El homicidio es la piedra angular y el primer problema a resolver porque es el origen del miedo y el miedo causa la parálisis necesaria para las injusticias.

El homicidio arrasa con procesos sociales y destruye familias, dejando secuelas de exclusión que pueden superar una sola generación. Más por la exclusión que por la venganza, las familias parecen heredar el homicidio.
El mapa racional (costo y beneficio) y emocional del homicidio nos lleva a las emociones de miedo y rabia, las paradojas de supervivencia en escenarios o tradiciones de descomposición (“lo mato primero”) y la consecución con el atajo de la eliminación del contradictor. Todo esto nos lleva a la tesis sobre la prioridad cultural: la cultura amarra emociones y también define cursos de acción -define lo posible y lo impensable-.

La estrategia de largo plazo es incrementar los costos morales del homicidio.

Para lograr el cambio cultural -de que nada justifica el homicidio- necesitamos apelar a la empatía por las víctimas o los seres queridos de las víctimas. Esto tiene unas estrategias probadas en generar una red que se pueda expandir -hecha para sumar detractores-, con referentes, voceros con distintos tipos de autoridad (fáctica, moral, intelectual) y logrando que una campaña cultural -o pedagogía- llegue a las escuelas y que el arte pueda ser parte del mensaje.

Para reducir los homicidios antes de que se logre un cambio cultural profundo se deben extraer personas de territorios (1), salvaguardar (2) y recuperar territorios (3). Estos tres pasos pueden estar signados por una lógica de cuidado que devuelva la lógica de la confianza y que deje a las mafias sin sustento moral (o sin legitimidad).

La estrategia de corto plazo es poner a salvo a cualquier víctima potencial de homicidio. Evitar un homicidio es el mensaje más contundente de que nada justifica el homicidio y la señal de que nadie (y menos las mafias) puede determinar quién vive y quién muere.

La reducción de la impunidad y las estrategias de cuidado son complementarias y pueden generar un nuevo paradigma de lo espacial y de la socialización de adolescentes y preadolescentes y segundas oportunidades o “salidas” para jóvenes y adolescentes.

La recuperación y consolidación espacial tiene una gran característica: es finita. Fenomenológicamente los grupos y los organigramas criminales tienen la característica de regenerarse. La primera clave en la recuperación territorial es el micro-espacio (casi la esquina) y la cotidianidad, la segunda es la socialización de adolescentes y preadolescentes.

Con los adolescentes se propone provocar una movilización que rompa guetos, generar vínculos y posibilidades para el desarrollo de una identidad. Finalmente, la estrategia acá de mediano plazo es eliminar la intermediación de una red criminal violenta en la socialización de adolescentes (y sus tránsitos de la preadolescencia a la adolescencia).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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